Durante mucho tiempo tenía yo mucha vergüenza de decir que en lo que yo aprendí a cambiar de marcha y acelerar fue en esto:

Cuando en vacaciones iba en el camión de mi padre a las obras, mientras lo descargaban se lo robaba a los obreros y practicaba con él. Tenía 12 años y me parecía genial, aunque me resultaba difícil arrancarlo, porque había que darle a una manivela y yo no tenía fuerza suficiente.

Después, mi Padre, que se le caía la baba viéndome la habilidad, me dejaba practicar con uno como este, un Pegaso Comet, pero ya tenía 13 o 14 años:

Pegaso 1065 de 1966 en version dumper.

Y sonaba así: comet.mp3

Un par de años más tarde, ya me dejaba el "grande", un Pegaso 1095, con 10 velocidades, que era como este otro, pero en buen estado y nuevo:

Sin embargo, y a pesar de las ilusiones de mi padre, ninguno de sus hijos continuamos con su negocio, y lo pasó muy mal cuando, ya jubilado, vendió el ultimo camión de la flota.

A mi, sin embargo, algo se me agarra dentro cuando, muy rara vez, veo algún Pegaso renqueando por alguna carretera comarcal. El que se ha medio criado en un camión, le resulta difícil sacárselo de dentro. Y cuando veo los monstruos que van por la carretera hoy en día, siempre pienso en lo mucho que hubiese disfrutado mi padre viéndome subido en uno de ellos y con mi nombre escrito en la puerta.

Esta es para ti, papá, mírala desde el cielo.