Mis Coches

Este fue mi primer coche, aunque no en el que aprendí a conducir. Ese está en una sección de mas abajo.

Me costó 5000 pelas, con dos motores, el que llevaba puesto y uno de repuesto en los asientos de atrás.

Consumía aceite, agua y gasolina a partes iguales.

Este lo tuve sólo un par de meses, era un Seat 132-2000 Automático. Consumía diariamente de forma inviable para mi presupuesto...anual. Pero era un lujazo de coche para aquella época, aunque tenía que irme en vespino a la Universidad y dejarlo aparcado aunque lloviese. No era mío y tuve que devolverlo, menos mal.

!! Pero a mi novia le encantaba !!

Este fue, sin duda el coche de mi vida, Citroen 2CV de 425cc. Lo compré en una subasta de la Guardia Civil. Tenía un agujero del tamaño de una pelota de tenis en un cilindro, pero lo demás estaba..peor. Lo arreglé entero, lo pinté (a brocha) y lo tuve durante un año y pico. Era el coche en el que metíamos la moto de carreras en el maletero (tumbada, si no, no entraba), en el que comprobaba que es físicamente imposible volcar un 2CV y en el que subimos por una pista forestal a los picos de Urbión con una piedra en el acelerador y empujando desde fuera del coche, porque no podía con los pasajeros, pero sí consigo mismo. Gastaba cuatro litros y una vez lo puse a 110 en una cuesta abajo muy larga, tenía embrague centrífugo (como un ciclomotor) y si se quedaba sin batería había que arrancarlo a manivela. Me dio mucha, muchísima pena desprenderme de él y todavía lo añoro. Algún día conseguiré otro.
fiat panda classic  

Mi Pandita, el coche más divertido del mundo, valía para todo. Creedlo o no, hemos llegado a ir en él de viaje 5 personas, un pastor alemán, 2 tablas de windsurf, una tienda de campaña-chalet, ropa, una barbacoa...etc. Lo metía por todo tipo de caminos y jamás me dejó tirado. Se hacía cama, cabían dentro los esquís, a mi perro le encantaba y era el sitio ideal para estar cuando no sabias donde ir.  Lo tuve durante cuatro años y me lo pasé bomba con él por media España. Cometí el gran error de cambiarlo por el siguiente, y realmente no sé por qué.

 

fiat-uno-turbo_1.jpg

Pero un buen día, vi un Fiat Uno Turbo en un concesionario y me pareció que me merecía un lujo, así que me compre la mayor fuente de problemas sobre cuatro ruedas que he conocido. En 40 mil kilómetros se le rompió prácticamente todo, la batería, dos embragues, el escape, la correa de la distribución, el sistema de encendido, los elevalunas. Me dejó tirado al día siguiente de comprarlo. Lo vendí por pura desesperación. Dos años mas tarde, el nuevo dueño me dijo que ¡¡ había tenido que hacerle un exorcismo !!

Eso si, el cuadro era una pasada para lo que había entonces, súper deportivo, lo mejor del coche. Solo se estropeó una vez, el muy....

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En aquella época empecé a hacer parapente, actividad para la que hay que meterse por caminos y montes y espantar conejos, así que me compré un Nissan Patrol de segundísima mano, con motor de furgoneta Ebro. No andaba a más de 125, y eso quitando la alfombrilla debajo del acelerador, pero subía por todas las trochas y cortafuegos como un tractor. Con el me recorrí todos los montes de España y alguno del extranjero. Me lo pasé muy bien, aunque el último año el seguro lo pagamos a medias el dueño del taller y yo, ya que se pasaba la mitad del tiempo allí. Me sirvió para quitarme los humos de la velocidad de la juventud. Se lo vendí a un bombero y este a su vez a una sociedad de cazadores de Toledo que aún lo usa, por lo visto.

Este ha sido, sin duda, el más fiable de todos los vehículos que he tenido. Era un Suzuki Vitara 1.6 16V Wagon. Fue de los primeros que vinieron a España, hecho en Japón. No sé si eso tiene que ver, pero le hice 140.000 Km. y no le cambié ni las pastillas de freno, solo aceite, gasolina y dormía en la calle. Andaba mucho y bien, en campo era genial y en carretera mejor. Nunca me dio ninguna avería, era genial. Era el coche que tenía cuando me casé y el primero en el que se montó mi hijo.

Pero llegó el momento de cambiarlo por algo con más capacidad.

Había que meter los pañales, el carrito, una tonelada de ropa y además usarlo de furgoneta para llevar ordenadores, así que esto parecía lo más lógico. De hecho, fue un acierto.

La verdad es que era comodísimo y le cabía absolutamente de todo dentro, no andaba mucho, pero los viajes con él eran estupendos. Era divertido, a su modo y tuvo su momento. También le hice un montón de kilómetros por todas partes, aunque al final empezó a tener achaques, que en un Peugeot 806 son un poco caros de mantener.

   
MERCEDES C 250 TURBO DIESEL STATION Así que llego el momento de pensar qué me hacía falta. Necesitaba un coche que no se rompiera, que fuese barato de mantener, cuya relación calidad precio fuese excelente, que aunque fuese de segunda mano tuviese garantía, que además fuese bonito, que en carretera fuese cómodo y que fuese potente, pero que tuviese todos los sistemas de seguridad, y que además me sirviese para llevar cachivaches de vez en cuando.

La solución a ese enigma: Mercedes 250C Turbodiesel

Llevo 6 años con él y ya me estoy aburriendo, pero me fastidia gastarme dinero en otro coche que haga lo mismo que el que ya tengo. No me da problemas, anda bien, es muy cómodo, seguro y sigue siendo elegante.

Así que creo que voy a tardar mucho tiempo en actualizar esta página.

   
Pero yo no aprendí a conducir en ninguno de estos, sino en algo muy diferente, que esta aquí